
Algunas cicatrices nos recuerdan lo que perdimos.
Otras nos muestran en quién nos convertimos.
Kintsugi enseña que las fracturas no disminuyen el valor de una pieza; la hacen irrepetible.

Esta colección nace para celebrar la fuerza, la transformación y la belleza que permanece después de cada batalla.
Cada pliegue, cada costura y cada silueta de esta colección representan la posibilidad de reconstruirse. Porque vestir también puede ser una forma de sanar.

PRE- ORDER

Kintsugi (金継ぎ), que significa literalmente “carpintería de oro”, es una técnica artística japonesa de reparación de cerámica rota utilizando barniz mezclado con polvo de metales preciosos, como oro, plata o platino. En lugar de ocultar las fracturas, el kintsugi las resalta y las convierte en una parte visible y hermosa de la historia del objeto, promoviendo una filosofía de aceptación de la imperfección. Su origen se remonta al siglo XV, durante el periodo Muromachi (1336–1573).
Leyenda del origen: Se dice que el shōgun Ashikaga Yoshimasa envió una pieza de cerámica china dañada a China para su reparación. Al regresar con feas grapas de metal, artesanos japoneses idearon una manera más estética de repararla, dando lugar al kintsugi.
Conexión filosófica: Está estrechamente relacionado con el wabi-sabi, una estética japonesa que valora la belleza de lo imperfecto, lo transitorio y lo incompleto.


















