Un Testimonio, un camino de valentía
- Jehsel Lau

- hace 2 días
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"Desde que comencé el proyecto con Pincelada por la vida, pude compartir platicas y momentos con diferentes mujeres que han enfrentado el cáncer de mama con valor; para algunas esto les ha cambiado la vida como un antes y un después, les ha permitido tener una nueva perspectiva de ellas mismas y ser conscientes de que ellas son su propia fuerza.
Quiero compartir el testimonio de una de ellas, que llego al grupo en el mes de Junio 2025 a la mitad del proceso de elaboración de 100 faldas que realizamos para la manifestación que tuvieron el 6 de Octubre 2026, para asociación pincelada por la vida.
Debo decir que con Rosa Esmeralda Hernández Valenzuela arrancamos la sesión de fotos, fue un momento donde sentía muchos nervios como diseñadora y directora de arte de la campaña Kintsugi, ya que para algunos este puede ser un tema delicado. A Rosa cuando la mire por primera vez a través del lente fotográfico sentí una conexión de empatía muy fuerte. Mirarla posar con esa serenidad y valentía, me hizo entender que no solo son testimonios de una enfermedad, si no testimonios de que la transformación es posible, si nosotros así lo queremos en verdad" Jehsel Lau
Hoy te quiero compartir un texto en el que ella resume su experiencia con la enfermedad:
"Mi historia con el cáncer de mama inicia cuando me quedo huérfana a los 17 años de edad, cuando mi madre muere por cáncer de mama a los 47 años de edad, desde temprana edad tuve conciencia de revisarme periódicamente. A mis 27 años inicié a realizarme ecos mamarios, no sentía nada ni veía nada diferente en mis pechos, pero por el antecedente de mi madre un ginecólogo me recomendó hacerme un eco, y en ese eco se me detectaron dos bolitas de aspecto benigno en el pecho derecho indetectables al palpar el pecho, se me recomendó vigilar su tamaño, cada año acudía y los resultados eran buenos, así durante 5 años, cada que acudía a realizarme un eco mamario lloraba por el miedo, a pesar de ese miedo jamás falte a mi revisión porque sabía la importancia de detectar cualquier anomalía a tiempo.
En abril del 2024, a mis 32 años, acudí a realizarme un eco porque me sentí una bolita en mi pecho derecho, la doctora me dijo que no había nada malo que me esperaba el siguiente año para revisarme de nuevo, a los seis meses sentí más grande esa bolita por lo cual acudo con la misma doctora, ella me manda de urgencia a realizarme una mamografía, los resultados de mi mamografía fue BIRADS 5, y los resultados de la biopsia fue CÁNCER TRIPLE NEGATIVO, etapa 2A, con el gen BRCA1, el 21 de noviembre 2024 me dan el diagnóstico de cáncer; lo primero que pensé fue, no me voy a rendir.
Mi pareja me apoyo en cada momento, pasaron un par de días para comentarles a mis hermanos, creía que sería muy difícil para ellos y no sabía como decirle, cuando por fin tuve el valor de decirles a mis hermanos sentí la carga menos pesada.
Mi madre siempre fue mi inspiración para superar cada reto de la vida, ella me demostró que rendirse no era opción ante ninguna circunstancia. A mis 32 años me sentía plena, había superado muchas pruebas, después de mucho esfuerzo y trabajo mis metas se estaban cumpliendo, me sentía en la cima del éxito, me sentía una mujer independiente, fuerte y capaz de superar cualquier prueba. Después del diagnóstico fue como si el tiempo se detuviera, todos mis planes desaparecieron y mi única meta era vencer el cáncer; aprendí a bajar el ritmo de mi vida, al pasar los primeros 3 meses después de mi primera quimioterapia inicié a sentir mucha tristeza, y era incomprensible para mí el porqué me sentía así, escuchaba mucho la frase, "debes de ser positiva para superar el cáncer", por lo cual sentía mucha presión al sentirme triste y creía que no estaba siendo positiva, tenía ganas de decirle a mi familia que era muy difícil y que ya estaba cansada de decir que estaba bien cuando en realidad no lo estaba, por lo cual busque ayuda con un tanatólogo y él me ayudo a darme cuenta de que lo que yo sentía era parte del proceso y que no siempre debía ser la fuerte, la que no se queja, y que el llorar no era ser negativa y que era válido sostenerme del apoyo de mis seres queridos.
Durante mi tratamiento me propuse a buscar un aprendizaje de esta experiencia. Al tener que ser independiente a tan temprana edad, sentía que no tenía quien diera la vida por mí, que nadie vendría a levantarme, a pesar de tener a mis hermanos, a mi pareja y amigos, no creía en el amor incondicional, fue ahí donde me di cuenta de que yo necesitaba a mi familia y amigos, y que ellos me necesitaban. Me sentía autosuficiente y estaba equivocada; si no hubiera sido por mis seres queridos esta etapa hubiera sido el doble de difícil. Resignifique esta enfermedad y aprendí a valorar a esas personas que se quedaron a mi lado en los momentos más difíciles.
Sigo siendo esa mujer independiente, fuerte y capaz de superar cualquier prueba, pero ahora con una familia y amigos que darían la vida por mí.
Mi tratamiento fueron 12 quimioterapias, la última quimioterapia fue el 08 de julio 2025, mi cirugía fue el 12 de agosto 2025 mastectomía subcutánea bilateral con reconstrucción inmediata y ganglio centinela, los siguientes estudios tuvieron resultados favorables.
Lamentablemente el 30 de noviembre del 2025, me sentí una bolita nuevamente en la misma zona, el 03 de diciembre 2025 me hicieron biopsia nuevamente y el resultado fue maligno, tuve recurrencia en la misma zona, por lo que fue necesario realizar nuevamente cirugía el 19 de diciembre 2025, por lo cual será necesario recibir radioterapias y medicamento tomado, aún sigo en tratamiento.
Uno de los aprendizajes más importantes que me dejó este proceso es entender que el cáncer no solo afecta al cuerpo, también sacude profundamente la mente y las emociones. Durante el tratamiento, el miedo, la incertidumbre, la tristeza y el agotamiento emocional se vuelven compañeros constantes, y muchas veces intentamos enfrentarlos en silencio, creyendo que debemos ser fuertes todo el tiempo.
Buscar ayuda psicológica no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía y autocuidado. Contar con un profesional me permitió poner en palabras lo que sentía, comprender mis emociones y aprender a atravesar el proceso con mayor calma y claridad. La salud mental es tan importante como la física, y atenderla hace una diferencia real en cómo vivimos la enfermedad y el tratamiento.
Pero el impacto del cáncer no termina en el paciente. La familia también carga con miedos, angustias y cansancio emocional. Acompañan, sostienen y muchas veces postergan su propio dolor. Por eso, la ayuda psicológica para ellos es igual de necesaria: les permite expresarse, cuidarse y estar emocionalmente disponibles sin romperse por dentro.
En este camino entendí que nadie debería atravesar una experiencia así en soledad. Pedir ayuda es parte del proceso de sanar. Cuidar la mente, las emociones y los vínculos es una forma de luchar y de vivir con mayor dignidad y esperanza, incluso en los momentos más difíciles".
Para la marca HAUTE À PORTER, acompañar y conocer la vida de cada una de las mujeres y hombres que han atravesado por este diagnostico, nos ha dado la posibilidad de comprender la importancia del acompañamiento, del auto cuidado y de lo importante que puede ser también los estímulos externos para ayudar a generar esperanza y motivación. Si deseas obtener mas información, referente a este tema, envíanos tus datos a través de nuestro contacto con la palabra Sanando Cáncer de mama, te pondremos en contacto con la asociación pincelada por la vida, quienes te pueden ayudar para un mejor acompañamiento y conocimiento de la enfermedad.
Rosa Esmeralda Hernández Valenzuela
Diagnosticada en Diciembre 2024
Painter: Roxana






























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