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María Elvia: el árbol que aprendió a vivir un día a la vez

hace 5 horas
3 min de lectura
María Elvia Rosales Rodríguez, sobreviviente de cáncer de mama, participa en el proyecto Kintsugi de Haute à Porter.
María Elvia Rosales Rodríguez, sobreviviente de cáncer de mama, participa en el proyecto Kintsugi de Haute à Porter.

María Elvia Rosales sobrevivió al cáncer de mama y encontró en el arte una manera de representar su historia. Su testimonio abre una serie sobre Kintsugi, la memoria, la costura y el valor de vivir un día a la vez.


Un árbol para contar una vida

María Elvia Rosales Rodríguez tiene 54 años y una fecha que difícilmente olvidará: el 3 de febrero de 2015.

Ese día recibió un diagnóstico de cáncer de mama que cambiaría su relación con el cuerpo, el tiempo y la incertidumbre.

Quince días después fue operada.

Lo que siguió no fue un proceso breve: quimioterapias, radiaciones y años de tratamiento. En 2020 recibió el alta médica.

Sin embargo, cuando María Elvia habla de lo que vivió, no se limita a enumerar procedimientos. Prefiere hablar de un árbol.

En su representación artística, el tronco simboliza la unión entre la vida y la muerte. Las ramas son los caminos que una persona puede recorrer, incluso aquellos que jamás habría elegido.


Su testimonio, en sus propias palabras

"Fui diagnosticada con cáncer de mama el 3 de febrero del 2015 el 18 de febrero fue mi cirugía mama derecha tipo de cáncer etapa 2 me quitaron 5 gangreos 2 con metástasis, El 2 de marzo empezamos con quimioterapia que fueron 16 y en octubre con radiaciones que fueron 32 también tome pastillas de exemestamo por 5 años y me pusieron 8 vacunas una cada 6 mesesEn el 2020 me dieron de altaQue aprendí de mi procesoMe enseñó a vivir un día a la vez y descubrir mi propia fortaleza física y emocionalQue me hubiera gustado que fuera diferente pero no todo se puede elegir en esta y vida y mucho menos y mucho menos cambiarla la única es ir hacia adelante y no rendirse jamásYo les diría a otras mujeres de mí experienciaQue no estamos solas la familia es fundamental para nosotros y mucho apoyo yo tuve una detención a tiempo y salvó mí vida y ahora admiro mí resiliencia y cuidó mí cuerpo con gratitudY gracias a mi DiosMi agradecimiento total ala marca Haute a PorterPor a ver apoyado al proyecto y alas compañerasY a la diseñadora Jehsel por el apoyo que nos brindaEl árbol de mi vidaEl tronco de mi árbol representa la unión entre la vida y la muerte mientras que sus ramas son los múltiples caminos que nos podemos encontrar al final todos esos caminos terminan llevándonos a nuestro troncoSoy feliz porque tengo vida María Elvia Rosales RodríguezTengo 54 años".

  • Retrato de María Elvia Rosales Rodríguez, protagonista de una historia de resiliencia después del cá
    Retrato de María Elvia Rosales Rodríguez, protagonista de una historia de resiliencia después del cá

La costura y el derecho a crear

La experiencia de María Elvia forma parte de Kintsugi: El arte de renacer, la colaboración entre la marca mexicana Haute à Porter y la asociación Una Pincelada por la Vida.

La iniciativa reúne moda, expresión artística y testimonios de personas que han atravesado el cáncer de mama.

Para Jehsel Lau, diseñadora de Haute à Porter, la costura puede entenderse como una forma de terapia desde su dimensión creativa y emocional.

Aprender a medir, cortar o coser exige concentración, paciencia y disposición para intentar algo desconocido. En un taller compartido, esas actividades también pueden convertirse en oportunidades de convivencia.

No sustituyen el tratamiento médico ni la atención psicológica, pero pueden ofrecer un espacio significativo para crear y relacionarse.

El proyecto no exige que las mujeres oculten lo vivido para participar en la moda.

Al contrario: reconoce que sus experiencias forman parte de las historias que merecen ser contadas.


El significado de permanecer

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2024 se registraron aproximadamente 2.4 millones de nuevos diagnósticos de cáncer de mama en el mundo.

Detrás de esa cifra existen personas como María Elvia, con tratamientos, familias, temores y maneras particulares de reconstruir su vida.

Su árbol no representa un recorrido perfecto.

Sus ramas se extienden en distintas direcciones, como las decisiones y circunstancias que atraviesan una existencia.

Pero todas conservan un origen.

Quizá por eso su declaración final es tan sencilla y tan significativa:

Es feliz porque tiene vida.

Y después de todo lo vivido, esa afirmación merece ser escuchada.


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La siguiente historia aborda la pérdida de un seno, los cambios físicos y emocionales, y la importancia de encontrar apoyo cuando el cuerpo deja de sentirse familiar.


Un homenaje colectivo a una participante de Pincelada por la Vida cuya historia permanece en las fotografías, las conversaciones y los recuerdos de sus compañeras.


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