Tía Mary: la mujer que sigue presente en la memoria de todas

María de Jesús López Martínez, conocida como Tía Mary, falleció el 28 de agosto de 2026. Sus compañeras de Pincelada por la Vida reconstruyen su historia a través de recuerdos, fotografías y momentos compartidos en Kintsugi.
La historia que no alcanzó a escribir
María de Jesús López Martínez nació el 1 de agosto de 1958 y falleció el 28 de agosto de 2026, a los 68 años.
Para quienes la conocieron, era simplemente Tía Mary.
Una mujer que había sobrevivido al cáncer en dos ocasiones y que, a pesar de las dificultades, encontraba motivos para sonreír, compartir y acompañar a otras personas.
Pero 2026 comenzó de una manera especialmente difícil para ella.
El cáncer había regresado, esta vez afectando otros órganos. Su estado de salud se deterioraba progresivamente y las posibilidades de continuar con sus actividades se reducían.
La diseñadora Jehsel Lau, fundadora de Haute à Porter, había conversado con ella sobre la posibilidad de retomar la costura como una actividad que pudiera ayudarla a distraerse de la enfermedad y encontrar momentos de tranquilidad.
Mary tenía la intención de hacerlo.
Pero su cuerpo ya no se lo permitió.
Llegó un momento en que ni siquiera podía salir de casa.
El 28 de agosto de 2026, apenas 27 días después de cumplir 68 años, María de Jesús falleció.
No alcanzó a dejar por escrito su testimonio para esta serie.
Sin embargo, su historia no quedó en silencio.
Sus compañeras de Una Pincelada por la Vida decidieron contarla a través de sus recuerdos.
Una vida que dejó huellas en otras mujeres
Mary participó en las sesiones fotográficas de la colección Kintsugi: El arte de renacer, desarrollada mediante la colaboración entre Haute à Porter y Una Pincelada por la Vida.
También compartió talleres, ensayos de pasarela, actividades de body painting y encuentros con otras mujeres que habían experimentado el cáncer de mama.
Quienes la recuerdan hablan de una mujer alegre, cariñosa y generosa.
Una mujer que podía estar cansada, sentir dolor o atravesar momentos difíciles, pero que seguía encontrando maneras de compartir afecto.
Sus recuerdos no son una entrevista tradicional.
Son fragmentos de una vida reconstruida por quienes estuvieron cerca de ella.
Sus compañeras la recuerdan
Primer recuerdo
"Mi tia mary guerrera empoderada siempre con una gran actitud ante la vida...fui su primera vez en realizarle su body paint...recuerdo aun su gran sonrisa,siempre tan bella, tan amable y empatica realmente agradezco a dios y al universo por haberla conocido por que ella fue parte importante para atesorar momentos y tener más actitud ante la vida gracias infinitas x cruzarnos en el camino."
Segundo recuerdo
"Hay tantas anécdotas de ella, todas alegres con risas y bromas, así es como siempre la vamos a recordar desde niña así era ella guerrera ante todo y más que nada vamos a recordar de ella es que a pesar del dolor y todo lo que ella sentía nunca dejaba de sonreír, esa es la actitud de una verdadera guerrera"
Tercer recuerdo
"Siempre con su sonrrisa ,y cariño para todos, dando siempre lo mejor de ella, aunque se sientiera cansada, adolorida, triste ella siempre tenía amor para dar"
Cuarto recuerdo
"Cuando fuimos a Poncitlán ella ya sabía lo complicado de su salud y donde fuimos a comer pidió una canción que estuvo cantando con una actitud tan admirable que realmente me sorprendió todas cantamos fue un momento muy especial con la tia Mary"
Quinto recuerdo
"Hola para mi la tía Mari una gran mujer que dejo un legado de alegría y de ver y vivir la vida al máximo sonriente y siempre amable y cariñosa con todas para mí un gran ejemplo"
Sexto recuerdo
"Ciertamente la tía Mary, cuando ingresé al grupo escuché su testimonio, estaban en la elaboración de faldas y después en el ensayo de pasarela, y ella siempre con su gran sonrisa. Tuve 3 ocasiones en participar en body y coincidíamos.
El último Body que estuve con ella me regaló una diadema me dijo que cuando ella no estuviera.... Siempre la recordaré usándola"
Una diadema, una canción y una sonrisa
Entre los recuerdos de sus compañeras hay uno especialmente conmovedor.
Durante una de sus últimas experiencias compartidas de body painting, Mary regaló una diadema a una compañera.
Al entregársela, habló de un futuro en el que quizá ya no estaría.
Hoy, aquel objeto conserva un significado que va mucho más allá de su apariencia.
Es una manera de recordarla.
Otra compañera recuerda un viaje a Poncitlán.
Mary ya conocía la gravedad de su estado de salud. Durante una comida pidió una canción y comenzó a cantarla.
Las demás se unieron.
Fue uno de esos momentos cotidianos que adquieren un valor distinto cuando alguien ya no está.
Porque la memoria no siempre se construye a partir de grandes acontecimientos.
A veces permanece en una canción, una fotografía, una prenda o una pequeña diadema.
La costura como un espacio para acompañar
La colaboración entre Haute à Porter y Una Pincelada por la Vida ha buscado crear oportunidades para que las participantes encuentren en el arte y la moda nuevas formas de expresión.
Para Jehsel Lau, la costura representa una forma de terapia desde su dimensión creativa, emocional y comunitaria.
Aprender a coser, elaborar una prenda o participar en un proyecto colectivo puede ofrecer concentración, convivencia y una sensación de realización personal.
En Kintsugi, estas experiencias permitieron que distintas mujeres compartieran conocimientos y participaran en la creación de prendas.
Mary estuvo presente durante actividades relacionadas con la elaboración de faldas y los ensayos de pasarela.
Más adelante, cuando la enfermedad regresó, existió la intención de que retomara la costura.
No fue posible.
Su historia también recuerda que ninguna actividad creativa puede sustituir los tratamientos médicos ni evitar necesariamente el avance de una enfermedad.
A veces, acompañar significa crear juntas.
Otras veces, significa escuchar.
Y cuando una persona fallece, acompañar también puede significar preservar su memoria.
No todas las historias terminan con una recuperación
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en 2024 se registraron aproximadamente 694 mil muertes por cáncer de mama en el mundo.
Detrás de las estadísticas existen historias como la de María de Jesús López Martínez.
Mujeres que recibieron tratamientos.
Que recuperaron su salud durante algún tiempo.
Que construyeron nuevas relaciones y experiencias.
Y que, en algunos casos, tuvieron que enfrentar nuevamente la enfermedad.
Mary había sobrevivido dos veces al cáncer.
La tercera ocasión fue diferente.
Su historia recuerda que la fortaleza de una persona no puede medirse por el desenlace de su enfermedad.
Tampoco debería exigirse a quienes atraviesan el cáncer que mantengan una actitud positiva en todo momento.
Mary fue recordada por su alegría, pero también merece ser reconocida en su cansancio, su dolor y su vulnerabilidad.
Porque su valor nunca dependió de cuánto pudiera resistir.
Kintsugi: lo que permanece después de una ausencia
El nombre Kintsugi proviene de una práctica japonesa que consiste en reparar piezas de cerámica resaltando sus fracturas.
En esta colaboración, esa idea se ha convertido en una metáfora de las experiencias humanas, las transformaciones del cuerpo y la posibilidad de construir nuevos significados.
Pero la historia de Mary introduce una reflexión distinta.
No todas las fracturas pueden repararse. No todas las vidas pueden prolongarse.
A veces, lo que permanece es el amor que una persona dejó en quienes la conocieron.
Mary permanece en las fotografías de Kintsugi.
En los recuerdos de los talleres.
En los ensayos de pasarela.
En aquella canción que cantaron juntas en Poncitlán.
Y en la diadema que una compañera conservará como símbolo de su amistad.
María de Jesús López Martínez vivió 68 años.
Pero su historia no puede resumirse únicamente en esas fechas.
También está hecha de encuentros, conversaciones, risas y gestos de cariño.
Mary no alcanzó a escribir su testimonio.
Sus compañeras se encargaron de que su historia siguiera siendo contada.
En memoria de María de Jesús López Martínez.
1 de agosto de 1958 – 28 de agosto de 2026
Con cariño y respeto, de parte de quienes compartieron su camino en Una Pincelada por la Vida y Haute à Porter.
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